¡Estoy embarazada!

Much@s son las preguntas que me habéis planteado desde que anuncié en las RRSS que estoy embarazada.

“¿Cuánto has tardado en quedarte otra vez embarazada?”

“¿Cómo te enteraste?”

“¿Qué pensaste cuando te enteraste?”

Etc…

Pues bien, os voy a contar como fue todo…

Después del aborto, como creo que les pasa a muchas mujeres, no quería ni volver a oír hablar de otro posible embarazo. Me daba pánico, literalmente.

Después de su periodo correspondiente, los médicos me dieron “el alta” y me comentaron que a partir de ese momento “poníamos de nuevo el contador a cero” en lo que a la parte física se refería, pero que por el tema psicológico yo decidiría cuando volver a intentarlo.  Según la doctora me decía eso yo pensaba “pues entonces me da que no voy a volver en mucho tiempo”. Nada más lejos de la realidad… porque como se suele decir “no se puede escupir pa’ arriba”.

En fin, que pasado unas semanas, en el trabajo, empecé a notarme rara. Sueño, hinchazón, sensibilidad en el pecho… Os aseguro que JAMÁS DE LOS JAMASES pensé que estaba embarazada. Pasaba un día, y otro y otro… y yo super tranquila seguía con mi vida, ni siquiera estaba pendiente del calendario… Para que veáis hasta qué punto estaba convencida, pedí en Amazon unos test de ovulación para saber si tras el aborto se me había regulado bien el ciclo, casualmente era el típico pack que venía con unos cinco test de embarazo. Si alguna vez se me pasaba por la cabeza pensaba: “No lo hemos buscado, hay una posibilidad entre 5500 millones”. (¡Qué ilusa!)

Un día, por la mañana, en el trabajo, empecé a darle vueltas a la cabeza… ¿Sabéis ese momento en el que se te enciende de repente la bombilla y empiezas a verlo todo con más claridad?, pues algo así me pasó a mi… ¿Sería posible?. Sólo había una manera de saberlo. Tenía test en casa y lo mejor era hacerme uno y salir de dudas. Pasé una mañanita toledana dándole vueltas a la cabeza. Justo ese día había quedado con mi padre para comer en su casa y me pasaba a buscar. No podría hacerme el test hasta por la tarde y estaba ya demasiado impaciente. Así que según íbamos de camino le pedí que por favor parase en mi casa un segundo, tenía algo que coger. (MENTIRA).

Él se quedó en el coche esperando y yo subí. Me lo hice… y a los 10 segundos vi que asomaba la segunda rayita rosa… El corazón me iba a mil, cada vez que miraba la rayita estaba más marcada. ¡Oh Dios mío!, ¡No podía ser!.

Pero sí, sí era, #littlerainbow🌈 ya estaba en nuestras vidas.

Imaginad el ejercicio de contención que tuve que hacer para que al bajar no se me notase ni la emoción, ni el temblor de mis manos, ni la felicidad que tenía en el cuerpo en ese momento.

Escribí un WhatsApp al #SrMarido de cual me arrepentí al segundo (suerte que ahora se pueden borrar antes de que los lean). Decidí que esperaría y se lo diría por la tarde cuando llegase a casa. Esa tarde se me hizo eterna, no pude ni echarme la siesta, estaba alucinando. Creo que me pasé media tarde, en la cama de mis padres, mirando al techo, sonriendo como una boba.

Cuando llegó la hora de irme a casa, hablé con el #SrMarido y quedamos en vernos en la puerta de nuestra urbanización para subir juntos. Cuando le saqué el test y se lo enseñé… flipó… literalmente. Nos fuimos a comprar y la cara que llevábamos debía ser de “atontolinados” total.

gg
Prueba gráfica de nuestra cara ese día

Al día siguiente decidí hacerme otro test y el Clear Blue y todo salió positivo de nuevo. Estaba confirmado, “¿Y ahora qué?”. En ese momento no lo sabía pero lo que me esperaban eran, quizás, los meses más duros de mi vida…

img_20180719_065420-e1537439500316.jpg
Test

Gracias.

Miss Sara & Co.

 

 

 

 

 

 

 

ABORTO A LAS 7 SEMANAS

Antes de nada, quiero empezar diciendo que para escribir este post, he pedido consejo a los que más me quieren. Es una parte muy personal de mi vida que está reciente y que no ha sido fácil. Si lo hago es porque a mi, mientras he pasado por este trance tan doloroso, me ha ayudado leer como otras mujeres han pasado y sentido lo mismo que yo. Pero vayamos por partes…

No voy a contar como pasó todo, con detalles y cronología exacta, quiero compartir como viví yo este trance, porque sí, es un trance, no hay otra forma de llamarlo.

El miércoles 16 de mayo, tras sentirme rara y tener algún síntoma, me hice un test de embarazo y nos enteramos de que íbamos a ser papás. No llevábamos mucho intentándolo y fue una sorpresa quedarme embarazada tan rápido. Tres días después se lo dijimos a nuestros padres y familiares más cercanos.

La verdad, yo nunca me lo llegué a creer del todo, estaba en un momento de completa felicidad, de esos que dan miedo porque sabes que de un minuto a otro todo puede cambiar.

Estando de 5 semanas me hice mi primera eco, no se veía nada, pero la gine me dijo que podía ser normal debido a mis ciclos. No obstante, me dio cita para una semana después y me recomendó no hacer esfuerzos por el riesgo que había de que pudiera ser un embarazo ectópico. Os podéis imaginar como estuve esa semana… Creo que fue justo ahí cuando supe que algo no iba bien… No puedo explicar esa sensación, ni por qué lo sentí, pero yo sabía que esa felicidad no duraría mucho. Quizás sea ese instinto que tenemos las mujeres, como cuando supe antes de hacerme la prueba que estaba embarazada.

Cuando volví a la consulta, un viernes, una semana después, me temblaban las piernas, entré con un miedo inmenso, y cuando me hizo la ecografía ahí estaba. ¡Una bolsita pequeñita! Para mi, en ese momento fue una buenísima noticia, aunque seguía siendo muy pequeño para estar de 6 semanas, y el embrión no aparecía aún. Mi doctora no le dio demasiada importancia y yo la verdad es que en ese momento me quedé tranquila y me dije que empezaría a disfrutar del embarazo.

Unos cinco días después, al llegar del trabajo, vi que empezaba a manchar de manera muy tenue. La verdad es que me asusté muchísimo. Mi marido estaba trabajando y por no asustarle llamé a mis padres para irnos a urgencias. Ellos llegaron en un santiamén y nos fuimos pitando para el hospital.

Cuando llegué allí, me miraron y me comentaron que no era nada grave, que mantuviera “reposo relativo” y que me vigilara. Al día siguiente manché un poquito más y así, progresivamente, durante los siguientes días, en los que acudí a urgencias una o dos veces más. Los médicos me decían que no tenía por qué terminar en un aborto pero yo sabía, sentía, el desenlace que tendría aquello… Durante esos días me sentí impotente y muy triste, sólo pensaba en que acabase lo antes posible, y a su vez, pensar eso me hacía sentirme culpable. Veía a mi marido y mis seres queridos aún con esperanza y sentía que les iba a defraudar. El viernes empecé con unos dolores insoportables y me fui de nuevo al hospital. En el hospital me comunicaron que había perdido el bebé.

Tocaba volver a casa con una sensación horrible, de vacío y dolor. No podía parar de preguntarme como algo tan pequeño, que no se puede tocar, tan solo sentir, podía causar tantas emociones. Diría que los tres primeros días fueron como si estuviese viviendo todo desde fuera, me centraba en tomarme mi medicación y en recuperarme físicamente. Creo que lo peor empezó cuando empecé a sentirme otra vez “yo” y mi cuerpo fue recuperándose.

Lo peor eran las noches, cuando mi marido se dormía y yo me quedaba mirando al techo, dándole vueltas a la cabeza y llorando en silencio. Leía, veía vídeos en YouTube, intentado entender lo que estaba sintiendo y cómo superarlo. Al principio me sentía fatal, no entendía lo que me estaba pasando, la palabra que mejor define lo que sentía en ese momento es DOLOR.

Escuchaba como la gente me decía cosas como: “No te preocupes, eres joven”, “Tranquila, te has quedado muy rápido, lo vuelves a intentar y ya está” o “Ahora lo volvéis a intentar y verás como te quedas embarazada muy rápido”. Y yo pensaba: ME DA IGUAL, no quiero otro embarazo, no quiero otro bebé, yo quería ESTE embarazo.

Ninguna de estas frases me consolaba, y no creo que le consuelen a ninguna mujer que esté pasando o haya pasado por esto. La realidad es que estabas embarazada y en cuestión de horas ya no lo estás, ibas a ser mamá y ya no lo vas a ser… Después de contarle a mi gine como me sentía tras el aborto me dijo: “Sara, es humano, les pasa a todas las mujeres, porque tú ya te has imaginado tu vida con ese bebé, sin importar del tiempo que estés embarazada”. Y tengo que reconocer que esas palabras me proporcionaron algo de consuelo.

Sé que es difícil para las personas que te rodean y quieren estar a tu lado en un momento así y que muchas veces estas frases, se dicen porque no saben qué decir ni como actuar. El cambio hormonal tan brutal que sufres tampoco ayuda en esos momentos…

En varias de esas publicaciones y vídeos que vi durante los primero días, leí y escuché que las mujeres tenemos que pasar y vivir un periodo de duelo después de perder un embarazo. Cinco días después me incorporé a trabajar, no quería estar demasiado tiempo en casa, necesitaba ocupar la mente. Fue una buena decisión, durante mi jornada laboral no había sitio para pensar demasiado en ello. Cuando llegaba a casa otra vez la pena se adueñaba de mi y no podía evitar llorar y llorar. Me desahogaba, me lavaba la cara y continuaba con mi vida. Sabía que iba a tener esos momentos, pero me decía a mi misma que era un ratito, que pasaría y me sentiría mucho mejor. Y así era. Poco a poco esos momentos han sido cada vez menos, y aunque, casi un mes después sigo pensando mucho en ello, el dolor ha disminuido.

En la última revisión todo estaba perfecto, mi cuerpo había vuelto a su ser y la Doctora me dijo que físicamente “poníamos el contador a cero de nuevo” aunque eso no es lo importante, lo importante es que para buscar un nuevo embarazo hay que tener la herida curada, y para eso yo tengo que manejar mis propios tiempos. Hay mujeres que quieren buscar el embarazo en cuanto pueden, hay otras que prefieren esperar unos ciclos… Yo creo que eso, al igual que cuando decidí buscar el embarazo la primera vez, surgirá de un momento a otro, cuando nos apetezca a los dos y nos sintamos preparados de nuevo. Lo que tengo claro que en esto “un clavo no saca otro clavo”.

Muchas veces, pienso en cómo sería volver a quedarme embarazada y me da miedo pensar en que no podamos vivir el momento de hacerme el test, o de la primera ecografía con la misma ilusión con la que lo hicimos la primera vez. Estoy segura que intentaremos que no sea así, pero no nos vamos a engañar, ese miedo siempre estará ahí.

Por último y para finalizar, no quería dejar de comentar lo importante que es tener a tu lado a gente que te cuida y te quiere. Mi familia y mi marido, que valen su peso en oro, y aunque muchas veces no me entendían y se que se sentían impotentes por no poder hacerlo, han sido un pilar fundamental para poder pasar por esto. Porque de estas experiencias hay que sacar lo bueno, e incluso lo “bonito”. Y para mí una de las cosas más bonitas ha sido superar esto de la mano de mi marido, los dos más unidos que nunca. Una vez más me ha demostrado quién es y por qué decidí pasar el resto de mi vida con él.

Quiero dejaros un artículo que encontré uno de estos días que me parece muy interesante del #clubdemalasmadres. Una de las cosas que me pasó fue que cuando comenté con la gente de mi entorno lo que me había pasado, muchas de esas personas habían pasado por lo mismo y no lo habían contado. Creo, que como dice el artículo, el silencio no ayuda. Entiendo que es un tema muy doloroso, pero no se puede meter debajo del felpudo porque por desgracia, esto pasa más de lo que creemos, y cuando te pasa, necesitas saber que no eres la única y que hay más gente sintiendo lo mismo que tú.

https://clubdemalasmadres.com/como-superar-un-aborto-espontaneo/

GRACIAS

Miss Sara & Co…